miércoles, 25 de enero de 2017

REPRODUCCIÓN Y REPRODUCCIÓN ASEXUAL

Reproducirse significa hacer un nuevo individuo. En las plantas esto puede ocurrir de diferentes maneras pues tienen propiedades en sus células que no tienen los animales. A partir de un trozo de planta como una rama se puede desarrollar una nueva planta. A este tipo de reproducción se le llama reproducción vegetativa.

Si dos células llamadas gametos (microscópicas, un óvulo como gameto femenino y un espermatozoide como gameto masculino) se unen, forman un nuevo individuo. Esta se llama reproducción sexual pues hay intercambio de información genética.

Si se produce una planta a partir de una célula que crece y se desarrolla llamada espora, se conoce como reproducción asexual.

En las plantas ocurren los dos tipos sexual y asexual de manera que su reproducción se realiza como un ciclo con fases.



REPRODUCCIÓN VEGETATIVA
Muchas plantas pueden reproducirse por ellas mismas mediante la reproducción vegetativa. En este proceso, una parte de la planta se separa, enraíza y crece como una nueva planta. La reproducción vegetativa es un tipo de reproducción asexual, ya que solo interviene un solo progenitor y los gametos no se fusionan.


Las plantas hacen servir distintos procedimientos para reproducirse vegetativa mente. Un ejemplo son los tubérculos de las raíces (raíces engrosadas) que desarrollan tallos, como por ejemplo, el moniato.


Otras estructuras propagativas son los estolones, tallos que se arrastran por el suelo y enraízan formando nuevas plantas.


REPRODUCCIÓN ASEXUAL
Muchas plantas no tienen flores ni producen semillas (helechos, musgos, hepáticas…). Se multiplican por medio de unas estructuras minúsculas y simples llamadas esporas.

Los helechos producen esporas bajo sus hojas en unas estructuras llamadas esporangios. Los esporangios se agrupan en zonas llamadas soros.


Cuando las esporas maduran, los esporangios se rasgan y lanzan al aire las esporas para que el viento las disperse. Las esporas son mucho más pequeñas que las semillas, y pueden ser llevadas por el viento a miles de kilómetros de su origen. Además, pueden sobrevivir en condiciones adversas, como la sequía o las temperaturas extremas.

Actividad: Las esporas de los hongos 
Materiales: Necesitamos ejemplares de hongos 
(ej. champiñón), una lupa, una cartulina, un vaso. 

Desarrollo: 
1. En una cartulina, recorta un círculo que sea lo suficientemente grande para que pase el pie de la seta. 

2. Introduce la seta por el círculo de modo que queden las laminillas en contacto con la cartulina. 

3. Llena el vaso con agua y pon sobre él la cartulina con la seta, cuidando que el agua llegue hasta el pie de la seta. 

4. Déjala en un lugar cálido y oscuro varios días. 

5. Observar a la lupa las esporas que se han depositado sobre la cartulina. 

6. Dibuja el proceso y las esporas.


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